
Una vida sometida a stress es una vida en peligro. El stress es un factor predisponente a sufrir infarto cardíaco o ataque cerebral.
Sin embargo, el estrés no puede eliminarse: es una parte importantísima de nuestra vida. Para nuestro organismo el estrés es sinónimo de «cambio»: Cualquier cosa que produce un cambio en la vida o en la salud causa estrés. No importa si el cambio es bueno o es malo: los dos son estresantes.
El estrés, por lo tanto, no es perjudicial en sí mismo: causa la ansiedad que, en cantidades pequeñas, es saludable ya que motiva a hacer las cosas que se tienen que hacer.
Pero si cada cosa pequeña que nos ocurre crea ansiedad y nerviosismo, esto se va acumulando y puede terminar siendo muy nocivo para la salud.
Cambios de vida o acontecimientos críticos como el divorcio, la muerte de un familiar cercano, el despido laboral y el estado de ánimo afligido son situaciones estresantes que también deterioran el sistema vascular.
Señales de alarma del estrés
Emocionales o conductuales:
• Ansiedad• Irritabilidad• Malhumor• Malas relaciones familiares• Conducta antisocial• Depresión• Sensación de pánico• Dificultad para concentrarse• Disfunción laboral• Insomnio• Sensación de tener «algo» atascado en la garganta• «Mariposas» en el estómago• Alimentación excesiva• Beber o fumar en exceso y consumir drogas• Trastornos sexuales
Físicos• Dolores de cabeza• Diarrea o micción frecuente• Disnea• Gastritis• Indigestión• Sudoración en las manos• Tensión muscular (cuello, hombros, mandíbula...)• Disfunción eréctil
Aprenda a relajarse
Hay que asumir la existencia del estrés y poner toda la voluntad en controlarlo para evitar la ansiedad . Cuando aparecen los síntomas del estrés hay que detenerse, reflexionar y preguntarse a sí mismo: «¿Qué está produciéndome estrés? ¿Vale la pena enfadarme por esto?». Con toda seguridad será suficiente para reducir la tensión y la ansiedad.
Les recomendamos una serie de pautas, no sólo para intentar controlarlo, sino también para prevenir el estrés y sus efectos negativos:
Localice el origen: La mayoría de las personas están más pendientes del estado del tiempo o el saldo de su cuenta corriente que de la tensión de su propio cuerpo. Pero no olviden que saber qué es el estrés, reconocerlo, averiguar qué lo está desencadenando y cómo está afectando nuestro organismo, es el primer paso en su manejo y control.
Cuide su alimentación: Tabaco, café y alcohol lo potencian, por lo que es necesario limitar su consumo. La dieta tiene que ser equilibrada, rica en verduras, fruta y fibra y baja en grasas y azúcares. Coma despacio y en forma regular.
Haga ejercicio: La actividad física regular mejora su bienestar general y ayuda a prevenir el estrés y las enfermedades asociadas.
Sea Comunicativo: No guarde sus sentimientos: son una bomba de tiempo. Aquéllos que transmiten sus emociones padecen menos trastornos.
Sea optimista: Rechace los pensamientos negativos y sustitúyalos por pensamientos positivos. No es fácil hacerlo, pero no es imposible. Ser flexible y tener actitudes positivas ante la vida aumenta las defensas.
Aprenda a decir NO: Es importante no crearse más obligaciones de las necesarias. Atrévase a decir su opinión y no se sobrecargue con responsabilidades excesivas.
Relaje el cuerpo y a la mente: El fin de la relajación es disminuir la ansiedad y la tensión muscular, sobre todo en situaciones de presión. Practique ejercicios de relajación física (por ejemplo, relax, distensión muscular, masajes) y mental (meditación, oración). La distensión física alivia la presión acumulada en nuestro cuerpo y la relajación mental elimina la tensión psíquica. No pueden convivir en el mismo momento la sensación de bienestar corporal y la de estrés mental.
Ayuda médica o psicológica: Si no se encuentra bien porque el estrés le agobia y sus esfuerzos para controlarlo no dan resultado, no dude en acudir a su médico o a un psicólogo, que le ayudarán a aprender a manejar su estrés y prevenir sus efectos.
La persona que no hace ejercicio, fuma, está pasada de peso, padece de estrés y se alimenta sólo de comida rápida, es un candidato fijo para contraer la diabetes, terrible mal que una vez adquirido, permanecerá siempre. Es decir, no tiene cura alguna y sólo se pueden mitigar sus secuelas.
De ahí que los especialistas la llamen la "enfermedad silenciosa y de zonas urbanas". Muchos individuos no saben que padecen diabetes hasta que se les diagnostica, y la gran mayoría de ellos viven dependiendo de las comodidades que brindan ciudades como Lima, México, Buenos Aires, Santiago, entre otras.
De acuerdo con el jefe de Endocrinología del Hospital Dos de Mayo y presidente de la Sociedad Peruana de Endocrinología, Hugo Arbañil, el número de personas que contrae esta enfermedad crece cada día debido a los malos hábitos alimenticios y a la falta de ejercicio.
"Si una persona se alimenta de comida ´chatarra´, que puede ser muy rica en grasas, no practica deportes, no le gustan las verduras y frutas, tiene tendencia a engordar o ya es obesa, fuma y bebe alcohol, está en riesgo de contraer la diabetes y por ello debe cambiar su vida por completo, pues de lo contrario morirá", expresó.
En el contexto de la campaña por sensibilizar a la ciudadanía sobre la diabetes , el experto reveló que este mal ataca los órganos más importantes de la persona por la falta de insulina, una hormona que ayuda al cuerpo a transformar el azúcar en la sangre en energía.
No obstante, lo más grave de la enfermedad son las complicaciones en la salud de los pacientes, pues éstos son propensos a sufrir un infarto al corazón, problemas en los ojos, daño a los riñones, hipertensión, derrame cerebral, infecciones frecuentes, daños a los grandes vasos sanguíneos y los nervios, gangrena en los pies e impotencia sexual.
El endocrinólogo Arbañil informó que ocho de 100 peruanos padecería de diabetes. De esa cifra, el 70% se encuentra en las áreas urbanas y el 30% en las zonas rurales, mientras que hay una mayor prevalencia del mal entre las mujeres y las personas de ambos sexos que tienen edades entre 45 y 60 años.
Por su parte, la coordinadora de la Estrategia Sanitaria Nacional de Prevención y Control de Daños No Transmisibles, Tania López Zenteno, alertó que la diabetes es una enfermedad que ocasiona grandes gastos a los hospitales del Estado, así como a las familias de las personas que la padecen.
"Por eso se requiere reducir drásticamente el aumento de las personas enfermas de diabetes", aconsejó.
Dijo que resulta fundamental cambiar los estilos de vida, modificar nuestros hábitos de alimentación, desterrar nuestra vida sedentaria y controlar la salud. "Beber agua en vez de gaseosa, comer verduras y carne blanca por comidas con alta grasa, caminar o correr en vez de subir a las combis(autobuses) por tres cuadras", señaló.
Fuente: www.correoperu.com.pe