domingo, 22 de marzo de 2009

Cuida tu Corazón con Aceite de Oliva!!



Aceite de oliva y salud cardiovascular
La presencia de fenoles en el aceite de oliva confiere a este alimento propiedades potencialmente beneficiosas para el corazón

Los fenoles contenidos en el aceite de oliva han demostrado ser beneficiosos para el corazón, motor del organismo. No obstante, este beneficio se pierde con el refinamiento. Estudios recientes han evidenciado que los aceites que han perdido fenoles en los procesos de refinamiento no aportan ningún beneficio. Como es de esperar, las investigaciones más avanzadas sobre el aceite de oliva tienen lugar en países mediterráneos, y la que hace referencia a los fenoles procede del Hospital Universitario Reina Sofía de Córdoba.

Recientes estudios destacan los beneficios para la salud del aceite de oliva
Cuando los epidemiólogos constataron que los países mediterráneos podían alardear de unas tasas de enfermedad cardiovascular sensiblemente más bajas que las del resto de Europa o Norteamérica recurrieron a la dieta como justificación.

De este modo, la dieta mediterránea fue encumbrada a finales del siglo pasado como la mejor referencia para una dieta sana que protegía frente a las cardiopatías. Se habló de una proporción adecuada de nutrientes en sus recetas, de las virtudes del consumo de pescado azul, muchas frutas y hortalizas, vino tinto y, sobre todo, aceite de oliva.

Además, se subrayó que los ácidos grasos del aceite de oliva permitían un descenso de los niveles de colesterol LDL (malo) en la sangre, toda vez que aumentaban los de colesterol HDL (bueno); pero los investigadores cordobeses inauguran ahora una nueva hipótesis: puede que el beneficio del aceite de oliva no resida tanto en sus ácidos grasos como en sus polifenoles.

Los beneficios
Los científicos estudiaron a una serie de voluntarios sanos en cuyas dietas se incluyó aceite de oliva con polifenoles y sin polifenoles. En ausencia de polifenoles, descubrieron que el beneficio del aceite de oliva fue mucho más discreto. Asimismo, reflejaron que el beneficio de los fenoles con respecto al corazón no se ubica en el músculo-motor, sino en el endotelio (pared) de los vasos sanguíneos. La acción de los fenoles evita la proliferación de placas de ateroma, que obstruyen los vasos, dificultan la circulación sanguínea y obligan al corazón a bombear más deprisa y más fuerte.

La mayoría de los compuestos de los fenoles, como los flavonoides y las vitaminas, tienen propiedades antiinflamatorias y antitrombóticas Francisco Jiménez, director del estudio publicado en el Journal of the American College of Cardiology (vol 46, pp 1864-1868), recuerda que no ha sido hasta hace muy poco que la ciencia ha empezado a estudiar al aceite de oliva desde una perspectiva distinta a la de su beneficio en la dieta mediterránea. «El aceite de oliva virgen es mucho más que una grasa sana, debe ser contemplado como un zumo vegetal rico en micronutrientes de gran interés para la salud».

Jiménez, por ejemplo, esgrime las propiedades de uno de dichos micronutrientes, el oleocantal, con propiedades antiinflamatorias sobre la enzima ciclooxigenasa (COX) comparables a las de un fármaco analgésico tan prescrito como el ibuprofeno. Los fenoles configuran un grupo importante de compuestos bioquímicos que abarca a flavonoides, ácidos fenólicos, lignanos y vitaminas. La mayoría de estos productos ostenta propiedades antiinflamatorias y antitrombóticas.

Por medio de hogazas de pan untadas en aceite de oliva con distintas graduaciones de fenoles, los investigadores cordobeses midieron la fluidez de la sangre en los vasos sanguíneos de los dedos y constataron que quienes consumieron el aceite más rico en polifenoles (400 partes por millón) exhibieron la mejor condición: función endotelial conservada, mayores concentraciones de óxido nítrico, disminución del estrés oxidativo y del riesgo isquémico.

Aclaró Jiménez que el estudio llevado a cabo fue sólo con un número reducido de voluntarios, que es necesario un estudio de mayor tamaño para evidenciar el beneficio apuntado y que no todos los aceites de oliva tienen la misma graduación de fenoles, «por lo que no todos tienen el mismo beneficio cardiovascular».

Griegos e italianos
Como no podía ser de otra manera, científicos griegos e italianos se han sumado a los españoles en la identificación de más propiedades beneficiosas del aceite de oliva sobre la salud. Si el equipo de Jiménez, en Córdoba, apuntó a un beneficio en la prevención de arteriosclerosis, otra investigación fechada en Atenas habla de que el consumo de aceite de oliva disminuye la presión arterial. De acuerdo con datos de la OMS, la hipertensión arterial es la causa subyacente de más de 7.000 muertes al año en todo el mundo, por lo que toda iniciativa encaminada a combatir este trastorno merece la mayor atención.

Si bien la industria alimentaria aparece casi siempre como «villano» en la película de la hipertensión, habida cuenta que las comidas envasadas y precocinadas, por su elevado índice de sodio, se consideran un factor prohipertensivo de primer orden, las cosas podrían estar cambiando. Sólo en el Reino Unido, según Datamonitor, se comercializaron en 2002 comidas y bebidas respetuosas con la salud cardiovascular por valor de 170 millones de euros, y se estima que para el 2007 la cifra aumentará en un 45%.

Fieles a semejante consigna, un equipo de investigadores de la Universidad de Atenas, adscritos al estudio EPIC (European Prospective Investigation into Cancer and Nutrition) reclutaron a nada más y nada menos que 20.343 individuos no diagnosticados de HTA para certificar el valor de la dieta mediterránea sobre la presión arterial. Los reclutados siguieron una dieta variada que permitió discernir dos grupos de alimentos en función de su efecto hipo o hipertensor: aceite de oliva, verduras y frutas asociaban inversamente su mayor consumo a una menor presión tanto sistólica como diastólica, mientras que carnes, cereales y alcohol mantenían una relación inversa.

Puesto que verduras y aceite de oliva se consumen muchas veces de forma simultánea, los investigadores quisieron determinar cuál de los dos productos resulta más beneficioso. «El aceite de oliva, sin lugar a dudas», afirma el coordinador del estudio, Dimitros Trichopoulos, «habida cuenta de que el beneficio es similar, pero significativamente más acusado en el aceite de oliva».

Otro equipo de científicos en la Universidad de Nápoles adjudica al aceite de oliva toda una retahíla de beneficios cardiovasculares sin parangón: además de disminuir la presión arterial, el oro líquido redunda en una disminución del índice de masa corporal, los niveles de insulina, glucosa, colesterol total y triglicéridos.

Aceite de Oliva

Los hábitos alimenticios de las personas de los países desarrollados están cambiando mucho en estos últimos años. Hay más alimentos para consumir de los que se necesitan, ya que la actividad de las personas es más sedentaria, pero también más estresante. Las nuevas costumbres alimentarias se sustentan en dietas ricas en grasas (saturadas y poliinsaturadas), ricas en colesterol y en proteínas de origen animal, y bajas en fibra e hidratos de carbono complejos. La alimentación de la mayoría de las personas de los países desarrollados se caracteriza por un exceso de calorías, deficiencia en vitaminas, minerales y fibras, así como por un desequilibrio nutricional, lo que resulta en un aumento de las enfermedades crónicas, tales como las del corazón, diabetes y cáncer. La solución sería adoptar una dieta saludable, como lo es la mediterránea clásica, que es nutritiva y agradable.
CARACTERISTICAS DE LA DIETA MEDITERRANEA
Por sus características, la dieta mediterránea está científica y universalmente reconocida como la más saludable de todas las existentes. La dieta mediterránea se caracteriza por la abundancia de alimentos vegetales como pasta, pan, verduras, ensaladas, legumbres, frutas y frutos secos; Aceite de oliva como principal fuente de grasa; consumo de pescado, aves de corral, productos lácteos y huevos; pequeñas cantidades de carnes rojas y moderadas cantidades de vino consumido en las comidas. El Aceite de Oliva, la grasa monoinsaturada más consumida en el mundo, ha sido la que más han disfrutado los países del entorno Mediterráneo durante miles de años. No sólo tiene un buen sabor, sino que además existe una clara evidencia de que una dieta basada en el aceite de oliva va directamente relacionada con una esperanza de vida más larga y con una disminución de las enfermedades causadas en gran parte por nuestros malos hábitos culinarios occidentales.
PROPIEDADES DEL ACEITE DE OLIVA
En los años recientes, investigadores médicos han fijado su atención en las virtudes de la dieta Mediterránea y en especial en el aceite de oliva. En un examen más detallado, este ancestral líquido ha demostrado ser algo más que una fuente de grasa monoinsaturada. Es también una rica fuente de antioxidantes. Los antioxidantes ayudan a prevenir el daño causado por unas moléculas conocidas con el nombre de "radicales libres" a los tejidos corporales. El cuerpo produce estos radicales libres porque necesita oxígeno, y la cantidad se incrementa a medida que envejecemos. Los radicales libres se han relacionado con enfernedades del corazón, cáncer y envejecimiento. A pesar de que el cuerpo produce sus propios antioxidantes, los alimentos que comemos son una importante fuente. El aceite de oliva, que se produce a partir de un fruto que es la oliva, contiene una amplia variedad de valiosos antioxidantes que no se encuentran en otros aceites.
MEJORA LA SALUD
Los antioxidantes juegan un papel importante en las arterias. Las lipoproteínas de baja densidad (LDL) o colesterol malo, son sólo realmente nocivas cuando se oxidan. Si esto ocurre, se forman unas partículas que crean una placa que se acumula y aumentan increíblemente las posibilidades de bloquear una arteria. El aceite de oliva, como antioxidante natural, ayudan a prevenir que ocurra esta oxidación. Los vegetales también proporcionan importantes antioxidantes, pero los expertos en nutrición necesitan todavía conseguir que la gente los consuma. Para que esto ocurra, los vegetales tienen que saber bien. La cocina mediterránea lo hace posible preparando los vegetales con aceite de oliva, zumo de limón, ajo y hierbas, y su delicioso sabor, es la principal razón por la que la gente en los países mediterráneos disfruta comiendo grandes cantidades de vegetales cada día. Sucesivas investigaciones, han venido demostrando que las grasas monoinsaturadas son mejores que las poliinsaturadas porque reducen las lipoproteínas de baja densidad (LDL o colesterol malo), sin afectar las protectoras lipoproteíans de alta desnsidad (HDL o colesterol bueno). Además del efecto beneficioso del aceite de oliva de reducir el LDL, el ácido oleico también se ha destacado por disminuir la probabilidad de coágulos de sangre en las arteria. Las virtudes del aceite de oliva van más allá de la protección contra las enfermedades cardiovasculares. Algunos de los antioxidantes llamados "polifenoles" en el aceite de oliva pueden tener la habilidad de destruir sustancias que lideran la proliferaciión de células cancerígenas. Evidentemente, la investigación es necesaria para resolver de qué modo se produce esta protección, pero la evidencia muestra que las mujeres en los países mediterráneas sufren menos cáncer de mama que en países como Estados Unidos y Australia, donde el porcentaje es muy alto. El aceite de oliva también juega un importante papel en la diabetes. La investigación ha demostrado que las personas que en su dieta disfrutan del aceite de oliva, tienen un mejor control sobre su diabetes y niveles más bajos de algunas grasas en la sangre, cuando comparamos con la dieta rica en carbohidratos normalmente recomendada para este tipo de diabetes. El aceite de oliva tiene un efecto protector definitivo en el metabolismo, las arterias, el estómago y bilis. Promueve el crecimiento durante la infancia y alarga la esperanza de vida en los ancianos. Tiene un efecto único sobre los lípidos del suero sanguíneo. Además, el aceite de oliva parece tener un efecto colagógico (expulsión de la bilis) y un efecto terapéutico sobre las úlceras pépticas.